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Carta a mi yo del futuro: cómo escribirla y cuándo leerla

• Por Aquiles Fonseca
Sobre cerrado con sello de lacre color bronce sobre un escritorio azul marino, junto a una pluma, con luz de ventana

Una carta a su yo del futuro es un mensaje que usted escribe hoy y lee dentro de uno, cinco o diez años: cuenta quién es ahora, qué le preocupa, qué espera y qué le quiere preguntar a esa persona que todavía no conoce. Escríbala en una sola sentada, elija una fecha concreta para abrirla y deje resuelto desde hoy cómo le va a llegar, porque ahí es donde se pierden más cartas.

Por qué escribirle a la persona que usted será

El psicólogo Hal Hershfield reunió en 2011, en una revisión publicada en Annals of the New York Academy of Sciences, estudios que sugieren algo curioso: mucha gente piensa en su yo futuro casi como en un desconocido. Según esa revisión, las personas se sienten más conectadas con quien serán dentro de cinco años que con quien serán dentro de cuarenta. Y cuando ese yo futuro se percibe parecido al actual, nítido y en una luz positiva, la gente toma hoy más decisiones que le convienen después.

Una carta es una manera sencilla de volver más concreto a ese desconocido. Varios estudios lo han puesto a prueba:

  • Decisiones éticas. En un estudio publicado en Psychological Science en 2013, Jean-Louis van Gelder, Hal Hershfield y Loran Nordgren pidieron a adultos reclutados en línea que escribieran a su yo de 20 años después; el grupo de comparación escribió a su yo de tres meses después. Según el resumen de la Kellogg School of Management, quienes escribieron a su yo lejano se inclinaron menos por la opción deshonesta en dilemas hipotéticos, como comprar unas laptops probablemente robadas.
  • Ejercicio. Rutchick y colegas (Journal of Experimental Psychology: Applied, 2018) asignaron al azar a personas a escribir a su yo de tres meses o de 20 años. Las personas en quienes la carta a 20 años reforzó la sensación de continuidad con su yo futuro hicieron más ejercicio en los días siguientes.
  • Estado de ánimo. En abril de 2020, Yuta Chishima, I-Ting Huai-Ching Liu y Anne Wilson pidieron a 738 adultos en Japón escribir una carta breve a su yo de un año después, o una carta desde ese yo hacia el presente (Applied Psychology: Health and Well-Being, 2021). Los dos grupos terminaron con menos emoción negativa y más emoción positiva que el grupo de control, que solo describió su vida diaria.
  • Planes de estudio y trabajo. Chishima y Wilson trabajaron también con estudiantes de un colegio técnico en Japón. Según contaron los propios autores en el blog de la Society for Personality and Social Psychology, quienes intercambiaron dos cartas (una a su yo futuro y la respuesta desde ese yo) reportaron semanas después más planificación de su carrera y más disposición a estudiar. Quienes escribieron una sola carta no mostraron ese cambio.

Lo que estos estudios no dicen

Los efectos son modestos y casi siempre se midieron poco después de escribir. En el estudio de Chishima, Liu y Wilson, la baja en la emoción negativa fue de tamaño moderado (d de Cohen de 0,44 y 0,47) y se midió al terminar la actividad; los autores advierten que no se sabe cuánto dura. El estudio de van Gelder midió elecciones en escenarios imaginarios, no conducta real. Y ninguno estudió lo que pasa años después, cuando uno abre la carta. Tómela como un ejercicio para pensar con más perspectiva, no como un tratamiento. Escribirles a otras personas, por ejemplo una carta de gratitud, tiene su propia investigación, que resumimos en lo que dice la investigación sobre escribirle a quien ama.

Qué escribir: preguntas para cada parte

Escriba como le escribiría a un buen amigo que lo conoce bien pero lleva años sin verlo. Ponga la fecha arriba. Use sus palabras de siempre.

Quién es usted hoy

  • Dónde vive, con quién, en qué trabaja o qué estudia.
  • Cómo es un día normal de esta semana, con detalles pequeños: qué desayunó, qué canción tiene en la cabeza, qué lo hizo reír.
  • Qué cosas da por sentadas y quizá ya no estén cuando lea esto.

Qué le preocupa

  • La preocupación que más espacio le ocupa ahora mismo.
  • Qué cree que va a pasar con ella. Cuando lea la carta, sabrá si acertó, y eso enseña mucho.

Qué espera

  • Tres cosas que le gustaría que fueran ciertas para entonces.
  • Qué clase de persona quiere ser, no solo qué quiere tener.

Preguntas para su yo del futuro

  • ¿Sigue en contacto con las personas que hoy le importan?
  • ¿Valió la pena la decisión que está tomando en estos días?
  • ¿Qué le diría usted a quien está escribiendo esta carta?

Una promesa

Solo una, concreta y que dependa de usted. «Voy a llamar a mi mamá todos los domingos» se puede cumplir; «voy a ser más feliz» no se puede revisar.

Una variante que vale la pena probar: cuando termine, escriba también la respuesta, como si su yo del futuro le contestara hoy. En los estudios de Chishima y Wilson, ese intercambio de dos cartas fue el que se asoció con más planificación semanas después.

¿Para dentro de cuánto tiempo? 1, 5 o 10 años

Un año. Es fácil de imaginar. Chishima, Liu y Wilson eligieron ese plazo en parte porque, según explican en su artículo, 20 años puede ser demasiado lejano para formarse una imagen nítida. Sirve para metas concretas o para mirar atrás una temporada difícil. Lo malo: en un año cambia poco y la carta puede sentirse obvia.

Cinco años. Es el punto medio. Da tiempo para cambios grandes de trabajo, casa o familia, y las preguntas siguen teniendo sentido cuando llega.

Diez años o más. La carta se vuelve un documento: le muestra cómo pensaba, qué le importaba, cómo hablaba. Los estudios de van Gelder y de Rutchick usaron 20 años y encontraron efectos en decisiones del presente. El riesgo es práctico: a más años, más probable que el correo, la cuenta o el papel ya no existan.

Si no se decide, escriba dos cartas: una para dentro de un año y otra para dentro de diez.

Cómo asegurarse de que de verdad le llegue

Una carta, o cualquier mensaje para el futuro, que nunca llega es como si no se hubiera escrito. Estos son los puntos débiles:

  • El correo cambia. Las direcciones del trabajo o de la universidad desaparecen cuando usted se va. Use una dirección personal que piense conservar por años.
  • Las cuentas se cierran. Un documento en la nube o una nota en una aplicación dependen de que usted siga teniendo acceso. Una cuenta que no usa en años puede quedar bloqueada o cerrarse.
  • El papel se pierde. Las mudanzas se llevan muchas cartas. Si la escribe a mano, ciérrela en un sobre con la fecha por fuera, guárdela siempre en el mismo lugar y cuéntele a alguien de confianza que existe.

En cualquier caso, ponga un recordatorio en su calendario con la fecha y el lugar donde está la carta.

Cuando llegue el día

  • Léala con calma, en un rato sin prisas, no entre una reunión y otra.
  • No se juzgue. Quien la escribió sabía menos que usted ahora.
  • Revise la promesa. Cumplida o no, pregúntese qué aprendió.
  • Contéstele. Unas líneas de vuelta a su yo del pasado cierran el ciclo.
  • Si la carta trae algo que duele, como alguien que ya no está, dese tiempo. Hablarlo con una persona cercana ayuda.
  • Escriba la siguiente.

Una versión para escribir con un niño o adolescente, para abrir a los 18

Una carta para el futuro escrita en familia se vuelve un regalo de cumpleaños que nadie más puede dar.

  • Con niños pequeños, hágale preguntas y anote sus respuestas tal como las dice: su comida favorita, su mejor amigo, qué le da miedo, qué quiere ser de grande, cómo se imagina a los 18.
  • Con adolescentes, propóngalo sin obligar. Ofrezca las preguntas de este artículo y respete su privacidad: que escriba solo y que cierre el sobre él o ella misma.
  • Agregue su parte. Escriba unas líneas sobre lo que usted ve hoy en esa persona: lo que admira, lo que le hace gracia, lo que espera para su vida.
  • Ponga la fecha del cumpleaños 18 por fuera y guárdenla en un lugar que los dos conozcan.

Y quite la presión: la carta no es un contrato. Si a los 18 quiere ser algo muy distinto, mejor todavía; para eso sirve leerla. Si además quiere escribirle usted una carta para que la lea dentro de unos años, vea cómo escribir una carta a sus hijos.

Que llegue sola, en la fecha que usted elija

Si prefiere no depender de su memoria ni de un sobre guardado, Rememver le sirve para esto. Grabe un mensaje de video privado y elija cuándo llega: en la fecha que usted elija, o después de su partida, cuando sus personas de confianza lo confirmen. Para una carta a su yo del futuro basta la primera opción: ponga su propio correo como destinatario, elija la fecha, grabe un video y escriba su carta en el mensaje. Ese día le llega un correo con un enlace y un código de 12 caracteres, y no necesita crear una cuenta para abrirlo.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué se escribe en una carta a mi yo del futuro?

Una carta a su yo del futuro suele tener cinco partes: quién es usted hoy, con detalles de un día normal; qué le preocupa y qué cree que pasará; qué espera para entonces; preguntas que solo su yo del futuro puede responder; y una promesa concreta que dependa de usted. No hace falta que sea larga. Importa más que sea honesta y que lleve la fecha en que la escribió.

¿A cuántos años conviene escribir una carta para el futuro?

Depende de lo que busque. A un año es fácil de imaginar y sirve para metas concretas. A cinco años alcanza para cambios grandes de trabajo, casa o familia sin que las preguntas pierdan sentido. A diez años o más la carta se vuelve un retrato de quién era usted, pero aumenta el riesgo de que el correo o el papel ya no existan. Si duda, escriba dos: una a un año y otra a diez.

¿Escribirle a mi yo del futuro sirve de algo, según la ciencia?

Hay evidencia modesta. En un estudio de Chishima, Liu y Wilson publicado en 2021 con 738 adultos en Japón, quienes escribieron a su yo de un año después terminaron con menos emoción negativa que el grupo de control. Otros estudios vincularon cartas a 20 años con menos elecciones deshonestas en dilemas hipotéticos y con más ejercicio en los días siguientes. Los efectos se midieron poco después de escribir y no se sabe cuánto duran.

¿Cómo me aseguro de recibir mi carta en la fecha?

Los tres riesgos son que el correo cambie, que la cuenta se cierre y que el papel se pierda. Use una dirección de correo personal que piense conservar por años, no la del trabajo o la universidad. Si es en papel, cierre el sobre con la fecha por fuera, guárdelo en un lugar fijo y cuéntele a alguien de confianza que existe. Agregue un recordatorio en su calendario con la fecha y el lugar.

¿Cómo se hace una carta para abrir a los 18 con un niño?

Siéntese con el niño o la niña y hágale preguntas sencillas: su comida favorita, su mejor amigo, qué le da miedo, qué quiere ser y cómo se imagina a los 18. Si todavía no escribe, usted anota sus palabras tal cual. Agregue unas líneas suyas sobre lo que ve en esa persona hoy. Cierren el sobre juntos, escriban por fuera la fecha del cumpleaños 18 y guárdenlo en un lugar que ambos conozcan.

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