Cápsula del tiempo: cómo hacer una que de verdad se abra (física o digital)
Para hacer una cápsula del tiempo que de verdad se abra, use un recipiente hermético, guarde solo materiales que resisten los años y escriba por fuera la fecha de apertura. Lo que más pesa, sin embargo, pasa fuera de la caja: varias personas tienen que saber dónde está y cuándo abrirla, porque la mayoría de las cápsulas no se arruinan, se olvidan.
Por qué tantas cápsulas del tiempo nunca se abren
La International Time Capsule Society nació en 1990 en la Universidad de Oglethorpe, en Atlanta, para estudiar y registrar cápsulas del tiempo. Según un reportaje de The Wall Street Journal de 2015, la sociedad estimaba que de las diez mil cápsulas del tiempo que había en el mundo, nueve mil se habían perdido. Su presidente de entonces, el historiador Paul Hudson, lo resumía así: la gente se olvida de ellas en cuanto las entierra.
Ni una de las más famosas se salvó. La Cripta de la Civilización, en Oglethorpe, se selló el 28 de mayo de 1940 con la orden de no abrirla hasta el 28 de mayo del año 8113, según la propia universidad. El mismo reportaje del Wall Street Journal cuenta que en 1970 Hudson, entonces estudiante, encontró su puerta de acero inoxidable cubierta de telarañas, en un pasillo del sótano lleno de libros y trastos.
La lista de «cápsulas más buscadas» que publica Oglethorpe resume las causas en tres: robo, secreto y mala planificación. Un caso: en 1939, unos ingenieros del MIT pusieron una cápsula de latón debajo del imán de 18 toneladas de un ciclotrón nuevo. Debía abrirse a los 50 años. Nadie se acordó, y cuando alguien por fin lo recordó, el problema era cómo sacarla de ahí.
Ninguna de esas causas tiene que ver con la caja.
Paso 1: decida para quién es y cuándo se abre
Antes de comprar nada, decida quién la va a abrir y en qué fecha: su hija el día que cumpla 18 años, usted mismo dentro de diez años, su clase en la reunión de la década. Con eso claro, lo demás se decide casi solo.
Los plazos cortos funcionan mejor. A diez o veinte años, quien la guarda probablemente sigue cerca. A cincuenta, la cadena de personas que deben recordarla se alarga, y cada eslabón puede romperse.
Paso 2: elija un recipiente que cierre de verdad
La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos recomienda un recipiente bien cerrado que no deje pasar luz, polvo, contaminantes ni agua, hecho de un material químicamente estable: frascos de plástico PET, HDPE o PP sin recubrimiento con tapa de rosca, latas de aluminio o de acero inoxidable con tapa de rosca, o cajas de cartón libre de ácido y lignina, que solo aguantan un poco de agua.
La misma biblioteca aclara que una cápsula del tiempo no tiene que enterrarse. Según el Wall Street Journal, la sociedad de Oglethorpe pone justamente «no enterrarla» en su lista de lo que no hay que hacer. Si aun así va a quedar bajo tierra o dentro de una pared, el Instituto Canadiense de Conservación considera el acero inoxidable el mejor material moderno para ese uso, con cierre de rosca y empaque de goma (O-ring).
Paso 3: un lugar fresco, seco y estable
La Biblioteca del Congreso pide un sitio a temperatura ambiente o más fresco, relativamente seco (alrededor de 35 % de humedad relativa), limpio y estable, sin luz directa y lejos de radiadores y ventilas. Descarta áticos y sótanos, por las goteras y los cambios extremos. Un clóset interior suele ser mejor que el garaje.
La humedad es el enemigo principal, más aún en un clima tropical. El Instituto Canadiense de Conservación describe cápsulas antiguas de hojalata donde la humedad atrapada, junto con el fundente de la soldadura, podía causar corrosión y un ambiente ácido que decolora y puede deshacer el papel, el cuero y las telas. Su recomendación es llenar al menos una quinta parte del volumen con gel de sílice seco, dentro de una bolsa de lino o algodón.
Paso 4: qué guardar y qué dejar fuera
Dentro de un espacio cerrado, lo que se deteriora arrastra a lo demás. Por eso la Biblioteca del Congreso aconseja meter cada objeto, o grupo de objetos parecidos, en su propio sobre de papel libre de ácido o en una bolsa de PET sin recubrimiento. Según los Archivos Nacionales de Estados Unidos, el resultado depende del recipiente, del cierre, del ambiente interior, de cómo reaccionan los objetos entre sí y de los microorganismos.
Lo que aguanta
- Cartas escritas a mano o impresas con tinta de carbono sobre papel de buena calidad libre de ácido.
- Fotografías en blanco y negro bien procesadas.
- Vidrio, cerámica, piedra, metales que no se oxidan y telas de fibras naturales.
Lo que se daña o daña a lo demás
- Comida, plantas y cualquier cosa viva, que la Biblioteca del Congreso pide dejar fuera.
- Papel común y fotografías que no sean de calidad de archivo: el Instituto Canadiense de Conservación advierte que el papel de producción masiva es ácido y, encerrado, no tiene por dónde soltar esos gases. Si una foto le importa, meta una copia y deje el original en casa.
- Pilas y baterías, que el mismo instituto pide sacar de cualquier aparato.
- Cintas de audio o video, que según el instituto se deterioran mucho si no se rebobinan de vez en cuando.
El problema de las memorias USB y los discos
La Biblioteca del Congreso lo resume así: los objetos analógicos no dependen de una máquina, los digitales sí. Si incluye algo digital, recomienda guardar también el aparato que lo lee y las instrucciones para usarlo. El Instituto Canadiense de Conservación va en la misma línea: un disco compacto, solo si el reproductor también va dentro.
En 1940, los creadores de la Cripta ya lo sabían: según Oglethorpe, dejaron proyectores y lectores, un generador movido por un molino de viento por si en el año 8113 no hay electricidad, una lupa para leer los microfilmes a mano y una máquina para enseñar inglés.
Para sus propios archivos, la Biblioteca del Congreso recomienda revisar las fotos digitales al menos una vez al año y pasarlas a soportes nuevos cada cinco años. Una caja sellada no permite ninguna de las dos cosas. Imprima las fotos, escriba las cartas, y si mete una memoria USB, que sea un extra y nunca la única copia.
Paso 5: etiquete, haga inventario y avise a varias personas
Este es el paso que decide si la cápsula se abre.
- Escriba por fuera «No abrir antes del» y la fecha, para quién es y quién la hizo. La Biblioteca del Congreso sugiere marcar también qué lado va hacia arriba.
- Guarde dentro una lista del contenido que explique por qué eligió cada cosa, como sugiere la Biblioteca del Congreso, y una copia fuera, con sus papeles importantes.
- Avise a dos o tres personas, mejor si son de distintas edades: dónde está, cuándo se abre y quién debe estar presente.
- Marque el lugar y regístrela. La International Time Capsule Society lo recomienda y lleva un registro de cápsulas.
- Piense en quien la va a abrir. Deje encima una nota breve que explique qué es y qué hacer con cada cosa.
Versión para un grupo: la clase o la familia
La cápsula de graduación que se abre en la reunión de los diez años es un clásico, y la International Time Capsule Society sugiere involucrar a toda la clase y hacer una ceremonia de cierre. Cada estudiante escribe una carta a su yo del futuro, la cierra en un sobre con su nombre, y la cápsula queda a cargo de dos personas: alguien del colegio y alguien del grupo.
El riesgo en un grupo es perder el contacto: en diez años, muchos correos y teléfonos habrán cambiado. Nombre desde el principio a quien convocará la reunión.
En una familia funciona igual: una cápsula que se cierra en un cumpleaños de la abuela y se abre en el de un nieto, con una carta de cada generación.
Ideas de qué incluir según para quién sea
Para un hijo o un nieto pequeño: una carta sobre cómo era su vida a esta edad, un dibujo suyo, la medida de su estatura en un papel, una lista de sus palabras favoritas.
Para usted mismo: una carta con lo que le preocupa hoy y lo que espera, el recibo de una compra del súper, una foto impresa de su calle.
Para una pareja: cómo se conocieron, contado por cada uno por separado, y dónde creen que estarán en diez años.
Para una clase: una foto de grupo impresa, el horario, los apodos, una predicción de cada estudiante sobre los demás.
Para la familia: recetas escritas a mano, el árbol familiar, una carta de los mayores para los más jóvenes.
La cápsula del tiempo digital: el problema no es guardar, es entregar
Guardar archivos ya casi no cuesta nada. Lo difícil es que lleguen. Una carpeta en la nube no es una cápsula si nadie sabe que existe: las cuentas se cierran por inactividad, los correos cambian, las contraseñas se pierden con quien las sabía.
La International Time Capsule Society propone, para la versión digital, organizar los archivos, hacer copias en lugares distintos y fijar una fecha de apertura. A eso le falta una pieza: que algo la entregue. Una cápsula digital útil tiene que resolver tres cosas:
- Llegar sola en la fecha elegida, sin depender de que usted se acuerde.
- Llegar a una persona concreta, sin obligarla a crear una cuenta ni a recordar una contraseña.
- Tener un plan si usted ya no está, con alguien que pueda confirmarlo.
Cómo hacer la versión digital con Rememver
Rememver está pensado para esa parte. Grabe un mensaje de video privado y elija cuándo llega: en la fecha que usted elija, o después de su partida, cuando sus personas de confianza lo confirmen. Puede acompañar el video con un mensaje escrito. Las personas de confianza nunca ven el contenido de la cápsula: su única función es confirmar que el evento ocurrió. Quien la recibe obtiene por correo un enlace y un código de 12 caracteres, y no necesita crear una cuenta para abrirla. Los créditos nunca expiran.
Conviene saber sus límites. Cada cápsula guarda un video y un mensaje escrito, no fotos ni documentos. Se entrega por correo a la dirección que usted indique, así que vale la pena mantenerla al día. Y en la opción de después de su partida, la entrega depende de que sus personas de confianza respondan.
Las dos versiones se complementan. La caja guarda lo que se puede tocar, como la letra de alguien o el dibujo de un niño. El video guarda la voz. Haga la que le toque primero, y dígale a alguien que existe.
Fuentes
- Trying to Capture a Moment, Many Lose Track of Time (The Wall Street Journal, 2 de agosto de 2015, reproducido por Georgia Perimeter College), The Wall Street Journal / Georgia Perimeter College Newsroom
- Crypt of Civilization, Oglethorpe University
- About the International Time Capsule Society, International Time Capsule Society
- Most Wanted Time Capsules, Oglethorpe University, Crypt of Civilization
- How to make a time capsule, International Time Capsule Society
- Making a Time Capsule, Library of Congress, Preservation
- Time Capsules (CCI Notes 1/6), Canadian Conservation Institute
- How do I Preserve Documents in a Time Capsule?, U.S. National Archives and Records Administration
- Keeping Personal Digital Photographs, Library of Congress, Digital Preservation
Preguntas frecuentes
¿Qué es una cápsula del tiempo?
Una cápsula del tiempo es un recipiente cerrado con cartas, objetos o mensajes que se guarda para abrirse en una fecha futura acordada, a veces dentro de unos años y a veces dentro de siglos. Puede ser una caja en la casa, un tubo sellado en un edificio o una versión digital. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos aclara que no tiene que enterrarse: basta con un buen recipiente, un buen lugar y contenido bien elegido.
¿Qué se pone en una cápsula del tiempo?
Lo que mejor resiste son las cartas escritas a mano o impresas sobre papel libre de ácido, las fotografías en blanco y negro bien procesadas, el vidrio, la cerámica y los metales que no se oxidan. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos recomienda no incluir comida ni plantas, empacar cada objeto por separado y añadir una lista de lo que contiene la cápsula y por qué se eligió cada cosa.
¿Dónde se guarda una cápsula del tiempo? ¿Hay que enterrarla?
No hace falta enterrarla. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos recomienda un lugar fresco, relativamente seco, alrededor de 35 % de humedad relativa, limpio, estable y lejos de la luz, y desaconseja áticos y sótanos. Un clóset interior de la casa suele funcionar mejor que un garaje. Enterrarla aumenta el riesgo de humedad y, sobre todo, de que nadie recuerde dónde quedó.
¿Se puede meter una memoria USB en una cápsula del tiempo?
Se puede, pero no conviene que sea la única copia. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos señala que los objetos digitales dependen de una máquina para leerse, y el Instituto Canadiense de Conservación aconseja incluir un disco compacto solo si también se guarda el reproductor. Lo más seguro es imprimir las fotos y las cartas importantes y tratar la memoria como un extra.
¿Qué es una cápsula del tiempo digital?
Una cápsula del tiempo digital guarda mensajes, videos o archivos para que alguien los reciba en una fecha futura. Su problema no es el espacio, es la entrega: las cuentas se cierran, los correos cambian y muchas veces nadie sabe que la cápsula existe. Una buena cápsula digital llega sola en la fecha elegida, a una persona concreta, sin que esa persona necesite recordar una contraseña.